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Bangkok día #3

El día nos esperaba con ganas de llover pero al final otra vez cayeron tres gotas y listo. Así que hoy si no tuvimos afanes de despertarnos temprano sino ir al ritmo que nos diera Fabio.
Plan del día.  Montar varias veces en barco/ferry. Caminando como media hora llegamos después de perdernos un poco al puerto donde cogiamos el ferry.

Wat Arum: un lugar muy lindo, especial porque está hecho de piezas de porcelana partidas. Eso sí error nr. 1 del día. Llegamos y nos tocó el calor más fuerte de todos: el medio día!! Poca sombra  pero es un lugar que se recorre relativamente fácil. Vale totalmente la pena.
Consejo #1 del día: a este templo mejor no llevar el coche (carrito de bebé) a nosotros nos tocó dejarlo en la entrada para que lo cuidaran ya que se puede subir y las escaleras y los espacios son mínimos. Así que si van con coche lo dejan cuidando sin nada de cosas de valor o mejor no traerlo. (Depende de lo que se quiera hacer antes o después) 

Hoy quise probar la comida que le compramos aquí a Fabio. Cada bolsa tiene 100g y las de la fruta 110g. Gracias a Dios Fabio también le gusta su comida fria. Así que ha sido un alivio porque no se donde la iba a calentar (eso se ve complicado). Esta comida tmb le gustó, y es super práctica. Hasta trae su propia cucharita.
En cualquier sobra le hemos dado de comer

Luego queríamos seguir al barrio chino. Lastimosamente nos dio hambre en este lugar (nosotros no somos amantes de la comida china original) así que le queríamos confiar nuestra comida al lonely planet. Fuimos en búsqueda de lugar y después de LA TRAVESÍA en calles muy feitas, El lugar estaba cerrado hahahaha. Así que menos mal conseguimos uno donde se veía relativamente todo muy bien. Así que allí nos quedamos un rato hasta que salimos a buscar la "verdadera" calle del China Town.
Obviamente la encontramos rápidamente.  Donde haya más ruido, más gente, caos y olores muy extraño pues ahí era!! Enrique quería que conociera lo que el aveces le toca vivir cuabdo va a china. Ya se perfectamente porque adelgaza cada vez que va.
Caminamos un rato, vimos las cosas más extrañar para comer y ya queríamos coger un taxi.
Nadie nos quiso llevar y nos estaban cobrando muy costoso. Así que al final negociamos una Tuctuc y nos trajo al hotel. 

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