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Koh Tao día #17

Llegar aquí ya nos cambió
Llegar aquí ya nos cambió

El día comenzó muy muy temprano y para ser sinceros creo que ni dormimos o por lo menos mi noche por Fabio fue muy interrumpida. Aparte de eso teníamos respeto del día que se venía por delante. Según los cálculos íbamos a estar algo más de 12 horas llegando a la isla.
Las cosas salieron mejor de lo pensado y no fue así. 

A las 5:30 ya estaba el taxi esperándonos abajo para llevarnos al aeropuerto de Chiang Mai. Para sorpresa al entrar al aeropuerto ya nos hacen pasar las maletas por seguridad... me decían que sacará al niño del canguro pero como estaba dormido me hice la que no entendía y pase con el así. 

En el lugar de facturación de las maletas nos tocó una aprendiz cosa que podía estar bien o mal. Teníamos algo de miedo del peso de la maleta de mano y que no nos aceptarán el coche (carrito de bebé) sin cobrarnos nada. Todo pasó con mucha fluidez y sin problemas. En 15 min estábamos listos. Ahora pasar otra vez por seguridad. Esta vez sí nos querian abrir todo lo que llevábamos. Uno era por la comida de bebé  que eso lo aceptaron. Otro era por unos yogures que tenía para desayunar que no dejaban pasar y encontraron el protector solar entre las medicinas de Fabio y este también sobrepasaba los 100 ml. Error error! Menos mal dejaron a Enrique devolverse al counter a solucionar el problema pequeña habíamos facturado las maletas pero esa crema tenía que venir con nosotros!
Yo me quedé con el resto de cosas y Fabio. Encartada yo? Pues algo, pero en ese enredo pude volver a meter los yogures en la bolsa y los entre a sala como si nada. Allí mismo donde esperábamos cambié el pañal de Fabio que ya se había despetado.
Poco después llegó Enrique contando que le consiguieron una caja y allí metieron la crema.
El avión  muy bien, 1 hora y 45 minutos. Al llegar estábamos relajados porque supuestamente teníamos muchísimo tiempo para coger el bus que nos llevaba al puerto. (El plan A Era salir apenas a las 11:30 Con el bus , luego a las 14:30 el ferry llegando a la isla a las 18:30, El plan B fue gracias a Dios todo más temprano llegando a la isla a las 16! )

Como era tan temprano 9:30 am pensamos que podíamos coger un bus antes y también un ferry y así fue. Todo rápido, sin tiempo de nada, ni de baño, ni de desayuno. Sin pensarlo ya estábamos otra hora y media sentados en el Bus. Y ya casi corriendo llegamos a coger el ferry que salía a las 11:00 am y nosotros llegamos a las 10:59 am jajajja. Así que a correr como todos los que venían en el bus. 
Así que al ferry unas 4 horas más!

 

Ya estando en el mar se sentía todo diferente. Hicimos el recorrido por las islas cercanas  más famosas donde se bajaba y subía gente. Nosotros estábamos en la última y la más pequeña de las tres donde paramos. Koh Tao. 

Todo se veía tan bonito, Fabio había dormido muy bien, almorzado y jugaba sin quejarse entre las sillas. Yo también feliz porque no iba mareada aunque aveces el ferry se movía mucho. Nos pusimos después de un tiempo en la zona de aire acondicionado. Enrique pendiente en cada puerto, de que nadie se llevara nuestras maletas.

Ya cerca de la isla Koh Tao vemos que empieza un extraño micro-clima una nube negra gigantesca que rodeaba toda la isla. Ahora el ferry si que se movía  hahahha.
Ya casi que llegábamos pero el barco andaba más lento, dejándose llevar por las olas, creo yo. Cuando llegamos a puerto éramos los primeros en bajarnos! Felices de tocar tierra por fin!

 


Allí nos esperaban muchísima personas con letreros de hoteles que hacían el transporte a ellos. Nosotros encontramos el nuestro. Era una camioneta sin techo (se me olvido como es que se llaman). Por ir con el bebé me dejaron ir adelante. Pocos minutos después ya estábamos en el hotel.
Para nuestro asombro nos iban a dar una habitación sólo con abanico, así que pagamos extra por el aire acondicionado.

Nos cambiamos y salimos a almorzar aquí al lado en un lugar que se veía muy bien. Allí recibimos algo que nos gusta mucho. Curry con leche de coco, verduras y arroz! Después de allí una caminata de reconocimiento de donde estábamos.  Y llegamos al mar. Y a partir de allí relax total! Felices de estar aquí juntos y mostrarle a Fabio el mar calientito.
Ya no había mucho rastro de la nube negra que nos había recibido. Estuvimos un buen rato ahí sentados y seguimos caminando averiguando bien como era esto de las playas. (Ya mañana les cuento)

 

Nos sentamos para terminar el día en uno de los bares al pie de la playa y listo. Ya deseosos de más días aquí en el mar. 


Fabio está muy tranquilo y feliz. Lleva todo a buen ritmo. Cada vez queriendo hacer más cosas.
Hasta mañana a todos!

Familia que viaja unida, se mantiene unida

Nuestro lugar
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