Canggu día #54

Hola Bali
Hola Bali

Ya Casi Casi. Dia #54 seguimos sin saber exactamente que día es hoy jajaja.
De igual manera después de una noche donde a Fabio y a mi nos atacó un mosquito que acabo muerto en mi brazo, comenzamos el día con un buen desayuno. Fabio extrañado porque hoy nadie vino a cargarlo mientras desayunabamos porque estaban ocupados.

Después de allí y aunque el día no es que prometida mucho con el clima nos fuimos a la playa. Es el mejor lugar para que Fabio haga de las suyas.
La marea y el mar alborotados. La marea más alta que habíamos visto aquí. El río que tenemos que cruzar siempre al principio era tres veces más grande y le llegaba a Enrique por encima de las rodillas. Igualmente decidimos cruzar y llegar a la playa que nos gusta. Ahí nos pusimos pegados a las paredes de la construcción donde todavía había sombra. Estuvimos observando algunos principiantes tratando de surfear en un mar muy fuerte.
Fabio aunque llegó dormido se levantó al poco tiempo y comenzó a jugar. Ya pide que le cojan de las manos y lo lleven a caminar.
Como hacia mucha brisa nos bañamos en manera y no con agua.
Ahí hasta que decidimos ir a almorzar en un lugar que se veía muy bueno. Todo era saludable y hecho de algo que me fascina: AGUACATE!

Fabio ya no se quiere quedar sentado en la sillita de bebé. Aquí los meseros no querían cargarlo. Pedimos y el plato de Enrique traía unas papás de verduras que le dimos a masticar a Fabio. Yo pensaba que estas se disponían en algún momento en la boca.
Como Fabio no se quedaba sentado entonces lo cargue y en ese momento se atraganta de tal manera que comienzo a pegarle en la espalda entre los omoplatos  y el seguía ahogado. Así que tengo que pegarle con más fuerza hasta que logra vomitar lo que se había comido. Comienza a llorar y poco después se calma , sigue jugando y como si nada. Yo ya al verlo tan bien es cuando me doy cuenta el susto que había pasado y comienzo a llorar dándome cuenta que era la única que podía ayudar a mi hijo en ese momento y tenía que lograr que saliera lo que lo tenía atragantado. En fin que lloré. Del susto, del momento, de alivio.

Así que nos pedimos un postre para pasar el susto. Delicioso al igual que la comida de este lugar.

De ahí salimos al hotel, nos cambiamos para salir a un templo que queda a las orillas del mar y es una de las atracciones de Canggu. El templo Tanah lot.
Llegamos y si, es una atracción así que obviamente no éramos los únicos.
Muy bonito, se debe ir preferiblemente en la tarde cuando la marea baja y al parecer el atardecer es muy bonito desde este lugar. Nosotros teníamos el cielo nublado así que sólo apreciamos el el templo.
No nos pareció gran cosa, además porque no te dejan entrar a los templos sino que los miras desde afuera. Igualmente estuvo bien conocer algo más de esta región.

Llegamos a comer sushi, al hotel y a dormir. 

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